
Así lo confirmó su jefe, Luis Torres, quien detalló que desde el mediodía se izó la bandera roja y negra por el estado peligroso del mar, lo que anticipaba un escenario complejo.
Durante la tarde se registraron numerosas intervenciones en los sectores 2, 3 y 4, con rescates en distintos puestos debido al viento y el oleaje.
Uno de los episodios más delicados ocurrió en la Plaza de las Piedras, cerca de la escollera chica, donde un niño de ocho años que jugaba entre las rocas sufrió una grave lesión en una de sus piernas al caer.
El menor fue estabilizado por los guardavidas y trasladado en ambulancia al hospital, donde fue suturado y permanece en recuperación.
También se registró la asistencia a una mujer mayor que se encontraba en la rompiente con sus nietos cuando una ola la derribó y le provocó una fuerte lesión en la rodilla. La mujer fue inmovilizada en el lugar por los guardavidas y trasladada al hospital en ambulancia.
Debido a que los niños estaban solos con ella, los guardavidas se hicieron cargo de los menores hasta que llegaron familiares para retirarlos.
Además, se produjeron múltiples rescates de bañistas que no podían salir del agua por la fuerza de las corrientes, explicó Torres.
En uno de los casos más complejos, dos adolescentes de 13 y 14 años quedaron atrapadas y fueron rescatadas por los equipos de guardavidas.
A la situación del mar se sumaron fuertes ráfagas de viento y una tormenta que pasó muy cerca de la costa, lo que obligó a muchas personas a retirarse de la playa de manera repentina.
“Entraron ráfagas muy fuertes del norte y luego del sur. Algunas sombrillas volaron, hubo que asistir a la gente para que se pusiera a resguardo”, detalló el jefe del cuerpo.

