La exposición retrata los ensayos, el esfuerzo cotidiano y la intimidad de los artistas circenses, con quienes el autor forjó una relación de amistad a lo largo de los años.
Renni contó que comenzó a fotografiar circos en el año 2000 y que, con el tiempo, pasó de retratar las funciones a compartir el día a día con sus integrantes en distintas ciudades de la región e incluso durante viajes.
Además de las fotografías, la muestra reúne objetos originales que los propios artistas le obsequiaron, entre ellos zapatos de payaso, vestuario, narices y otros elementos vinculados al mundo del circo, conformando una especie de pequeño museo temático.
La exposición forma parte de las propuestas organizadas para las vacaciones de invierno y estará acompañada por actividades especiales los sábados, con iniciativas vinculadas al mundo circense destinadas a niños y familias.
Renni invitó a la comunidad a recorrer la muestra y conocer «todo lo que no se ve durante la función«, poniendo en valor el trabajo y la dedicación que hay detrás de cada espectáculo.

