El dirigente sostuvo que, si bien el langostino y el calamar continúan sosteniendo parte de la actividad, el resto de las pesquerías enfrenta una situación crítica. «La pesca no está pasando por un buen momento. Hace más de un año y medio que hay problemas en la cadena de pagos y eso es un síntoma claro de que algo no funciona», afirmó.
Cereseto explicó que el aumento de los costos, sumado a un tipo de cambio que no acompaña y a la imposibilidad de trasladar esos incrementos a los precios de exportación, afecta seriamente la rentabilidad de las empresas.
En ese contexto, destacó que tanto empresarios como trabajadores realizaron esfuerzos para sostener la actividad y consideró que ahora «falta que el Gobierno nacional haga su parte», mediante una reducción de los derechos de exportación y otras medidas que mejoren la competitividad del sector.
Además, reconoció que los puertos de Chubut tienen actualmente los costos de descarga más elevados del país y señaló que esa situación responde, en parte, a decisiones tomadas durante los años de mayor rentabilidad del langostino. «Hoy vivimos otra realidad y muchos costos ya no están adecuados al valor actual del producto», concluyó.

