El especialista en seguridad vial, Pablo Rojas, explicó que uno de los principales cambios es la extensión de los plazos de verificación, llevando por ejemplo los vehículos 0 km de tres a cinco años sin control, y ampliando también los períodos para unidades más antiguas.
Sin embargo, advirtió que el punto más controvertido es la posibilidad de que talleres y concesionarios privados realicen la VTV, sin necesidad de plantas homologadas, lo que podría generar situaciones donde el mismo actor controle y repare el vehículo.
Además, remarcó que en Argentina existe un parque automotor envejecido, con un promedio de entre 12 y 14 años, lo que hace aún más importante el control técnico, especialmente en un contexto donde muchos usuarios postergan el mantenimiento por razones económicas.
Por último, señaló que la falta de una normativa unificada provoca confusión y posibles irregularidades, como verificaciones no válidas en ciertas provincias, y recordó que cada jurisdicción mantiene la potestad de definir la obligatoriedad del sistema.

