En su paso por la zona, Voytenco graficó la compleja realidad económica que afrontan los peones rurales en la Patagonia, donde el salario promedio de bolsillo ronda los 900.000 pesos, una cifra que resulta insuficiente ante el elevado costo de vida y los servicios en el sur del país. El referente sindical remarcó la necesidad de recomponer de manera urgente los haberes del sector y rechazó enfáticamente las intenciones de reducir los adicionales por zona desfavorable para abaratar costos de producción, remarcando que el trabajador no debe ser utilizado como variable de ajuste.
Tras la instancia formativa sobre la legislación laboral vigente, la conducción del gremio mantuvo una mesa de trabajo con los representantes locales para unificar criterios y diseñar una agenda de acción orientada a reforzar las fiscalizaciones en los establecimientos productivos. Desde el sindicato insistieron en que el nivel de rentabilidad de la actividad en la región debe verse reflejado directamente en las condiciones de empleo y en la mejora de la calidad de vida de las familias rurales.

