Su partida generó una fuerte conmoción en distintos sectores, tanto del ámbito político como de la salud pública.
González fue un profesional respetado, valorado no solo por su capacidad de gestión sino también por su calidad humana.
Las muestras de afecto y despedida se multiplicaron en redes sociales y en distintos espacios institucionales, reflejando el cariño que supo cosechar a lo largo de los años.

