Agustinho explicó que los árboles cumplen funciones fundamentales en la ciudad, como aportar sombra, mejorar la calidad del aire y reducir las temperaturas durante el verano. En ese sentido, remarcó la importancia de respetar la estructura natural de cada ejemplar y diferenció la poda de la tala o eliminación de ramas mediante el uso indiscriminado de motosierras.
Además, relató una situación que lo afectó personalmente. Junto a su esposa, durante los últimos seis, siete u ocho años plantaron y cuidaron entre 15 y 20 árboles en un sector de la calle Murga, cerca de la Policía Montada, con el objetivo de generar un espacio de sombra para quienes transitan por la zona. Según contó, varios de esos ejemplares fueron recientemente talados y retirados, algunos incluso a ras del suelo.
El ingeniero señaló que desconoce quién realizó la intervención y pidió explicaciones sobre lo ocurrido. “La poda es otra cosa”, sostuvo, al tiempo que consideró necesario abrir una discusión entre especialistas y autoridades para mejorar el manejo del arbolado y evitar intervenciones que afecten el patrimonio verde de la ciudad.

