El administrador del puerto de Comodoro Rivadavia, Fabio Cambareri, salió al cruce de las voces que lo acusan de querer poner en marcha el astillero con la segunda intención de transformar a esa terminal portuaria en el muelle de servicios para la flota extranjera que pesca de manera ilegal en el límite de las 200 millas.Cambareri, tras explicar que «no busco un puerto de servicio» para esa flota, recordó los esfuerzos institucionales que hicieron para reactivar un sector que estuvo desaprovechado desde un principio, cuando se le otorgó la concesión a José Salvador Arrechea quien recibió 8 millones y medio de dólares del Fondo Financiero Permanente extendidos por el Banco del Chubut durante la gestión de Carlos Maestro.
Del proyecto nada se hizo y el banco, único acreedor, se quedó con los activos que recién pudo retomar el año pasado la administración portuaria que él conduce tras un enorme esfuerzo de gestión.
Cambareri se lamentó porque se pretendió instalar la idea de que él propicia, con el astillero, ser un puerto de abrigo para reparar los barcos extranjeros.
Recordó que esa flota, sobre todo la de origen chino, opera en puertos uruguayos, donde dejan inversiones de entre 500 y 2.000 millones de dólares anuales en concepto de pago de servicios.
Además, consideró poco oportuno hablar en términos de la política exterior que debe resolver cancillería porque a todo esto se suma la situación de conflicto permanente alrededor de Malvinas.

