El pestilente hallazgo se produjo sobre una de las calles que corre lateral al canal Owen, en cercanías del barrio Santa Catalina de Trelew.
Por la disposición de los ejemplares en descomposición a lo largo de la calle, todo parece indicar que alguien se tenía que deshacer de una carga y no tuvo mejor idea que esparcirlo desde una camioneta en marcha, transformando a la calle de ripio en un manto anaranjado y pestilente.
A menos de 200 metros del lugar hay un barrio cuyos habitantes tienen que aguantar el olor a podrido que puede ser más soportable dependiendo de la dirección del viento.


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