El clan familiar fue detenido por abigeato, amenazas y usurpaciones desde un campo cercano a Paso de Indios que paradójicamente fue entregado con un permiso provisorio de ocupación por parte del propio estado provincial a través del IAC, que cuenta ahora con pedido de desalojo.
Desde allí montaron toda una industria delictiva en base a intimidaciones, detalló, en diálogo con Radio Chubut, la fiscal que lleva adelante la investigación, Mariana Millapi.
El grupo operaba en base al miedo que imponían a punta de facón, liderado por Elena Amigoren que se encargada de la inteligencia y seguimiento y en base a ello impartía las directivas.
Con esa mecánica usurparon campos, robaron hacienda, amenazaron a pobladores y propietarios y actuaban con impunidad frente al temor que lograban porque nadie les oponía resistencia.
Millapi reveló que la organización fue mutando de estrategia para adaptarse a los cambios que se producían, a punto tal que pasaron de arreos de hacienda robada en forma masiva a «cuatrerear» a pedido.
Abastecían a carnicerías de Paso de Indios, Los Altares y hasta Trelew, por lo cual está todo bajo investigación porque esto «recién empieza» advirtió la integrante del ministerio público.
La fiscal reveló que fue clave en la pesquisa la intervención telefónica a un celular que utilizaba la jefa de la banda que confiaba en que no era vulnerable porque se la había robado a un empresario y fue desde ese móvil desde donde se desbarató todo.

