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Insectos como indicadores ambientales: científicos del CONICET investigan especies únicas en la meseta de Somuncurá

Un equipo de investigadores del CONICET realizó una campaña científica en la meseta de Somuncurá, una de las regiones más singulares y menos exploradas de la Patagonia, con el objetivo de estudiar insectos como indicadores ambientales y evaluar el estado de los procesos ecológicos del área.

Tema: Chubut, Portada, Sociedad - Fecha de Publicación:

Insectos como indicadores ambientales: científicos del CONICET investigan especies únicas en la meseta de Somuncurá

El trabajo fue encabezado por el doctor en Biología y entomólogo Germán Cheli, quien explicó que la meseta —ubicada entre Chubut y Río Negro— presenta un aislamiento geográfico de millones de años que favoreció la aparición de especies endémicas, es decir, organismos que solo existen en ese territorio.

“Los insectos son excelentes indicadores ambientales. Si están presentes, significa que los procesos ecosistémicos siguen funcionando”, explicó Cheli en comunicación con Radio Chubut, donde destacó que conservar la biodiversidad implica proteger esos procesos y no solo a las especies en sí.

Mencionó que durante la recorrida, que abarcó más de mil kilómetros e incluyó zonas cercanas a Telsen, Maquinchao, Gan Gan y el Cerro Corona —el punto más alto de la meseta—, los científicos recolectaron distintos tipos de escarabajos, especialmente de la familia Carabidae, conocidos por su rol como depredadores y controladores naturales de plagas.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la detección de ejemplares que podrían corresponder a una especie nueva para la ciencia. Actualmente, los investigadores analizan el material mediante estudios morfológicos y genéticos para confirmar si se trata de un descubrimiento inédito.

“La meseta es un verdadero laboratorio natural. Encontramos insectos que cumplen funciones clave como el reciclado de nutrientes, el control de otras especies y el equilibrio del suelo”, señaló Cheli, quien remarcó también la intensa actividad nocturna de la fauna debido a las altas temperaturas diurnas.

Además de su valor científico, el investigador subrayó la importancia de visibilizar estos territorios y reforzar su conservación. “Tenemos paisajes y ecosistemas únicos que muchas veces no valoramos porque miramos hacia afuera”, afirmó.

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