
El veterinario Walter Díaz explicó que los animales más afectados fueron caballos, vacas y ovejas, muchos de los cuales murieron y otros continúan bajo tratamiento.
“Un animal quemado atraviesa un proceso largo de recuperación, similar al de una persona”, señaló en diálogo con Radio Chubut.
Si bien las lluvias recientes dieron algo de alivio, Díaz advirtió que la emergencia continúa y que uno de los principales desafíos será garantizar alimento y forraje, ya que los campos y bosques quedaron devastados, lo que complica la subsistencia de los animales que sobrevivieron.
“Todavía no hay un relevamiento exacto de la cantidad de animales afectados. La zona es muy extensa y el impacto sobre la fauna fue enorme”, indicó.
A su vez, señalo que el trabajo veterinario continuará mientras sigan apareciendo casos y hasta completar los tratamientos en curso.
Finalmente, aclaró que actualmente no se necesitan insumos veterinarios, aunque no se descarta impulsar más adelante colectas de alimentos y forraje para acompañar a las familias que lograron salvar a sus animales tras el incendio.

