Fratto recordó que se trata de una especie exótica, ingresada en 1904 para cotos de caza y que se adaptó a las condiciones sin dificultad, favorecida por la cualidad de alimentarse con fuentes de origen animal o vegetal.
Esa condición de omnívoro hace que se alimente tanto de maizales como de huevos de pingüinos o flamencos, provocando daños irreversibles por donde pasan.
«Yo les dije a los productores que se deberían preocupar más por los jabalíes que por los pumas» dijo Fratto, advirtiendo que uno es exótico y el restante local, con técnicas de manejo que pueden aplicarse con éxito, para el caso del puma.
El especialista, en diálogo con Radio Chubut, recordó que el jabalí está entre las 10 especies exóticas más peligrosas a nivel mundial.
Entre los perjuicios económicos figura que al lugar donde van destrozan, no hay alambrado que los frene y son portadores de enfermedades como la triquinosis que la expanden en la medida que avanzan en el territorio.
Por esa razón, y sabiendo que es una especie que transporta la enfermedad parasitaria que la hace muy arriesgada para consumo, ni siquiera son cazados para alimentación.

