El director del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia, César Herrera, advirtió que el uso de la tarjeta de crédito cambió en los últimos meses y que cada vez más familias la utilizan para afrontar gastos cotidianos como la compra de alimentos.
Sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios está obligando a los hogares a financiar el consumo básico y cuestionó las altas tasas de interés del sistema financiero.
El economista explicó que, mientras los bancos pagan entre un 16% y 23% anual por los plazos fijos, las tarjetas de crédito cobran tasas que van desde el 76% hasta más del 100% anual, a lo que se suman plataformas de préstamos que superan el 200% anual. «Nos están exprimiendo con las tasas», afirmó, al considerar que la creciente morosidad no responde únicamente a decisiones individuales, sino también al contexto económico y a la caída del salario real.
Herrera también alertó sobre el incremento del endeudamiento entre jóvenes de 18 a 24 años, muchos de ellos con empleos precarios o sin trabajo estable. Según indicó, esta situación dificulta la posibilidad de proyectar una vivienda, un vehículo o incluso formar una familia, mientras que cada vez más personas recurren a refinanciaciones o créditos para sostener el consumo mensual.
En cuanto a la inflación, el especialista consideró que la desaceleración registrada en junio —1,9% a nivel nacional y 1,6% en la Patagonia— podría continuar durante el segundo semestre. Sin embargo, advirtió que esa baja responde, en gran parte, a la pérdida de poder de compra de los salarios y a una menor demanda, por lo que sostuvo que la mejora en los índices no necesariamente implica una recuperación de la situación económica de las familias.

