
Esto invita a deducir que el descarte, es decir lo que no tiene sentido bajarlo a bodega, es directamente arrojado al agua sea cual fuere la cantidad.
«Si viene -en la red- calamar y merluza, va a bodega el calamar porque se prioriza» reconoció.
Respecto a los ejemplares que no dan la talla comercial directamente se los arroja por la borda, pero no la merluza aprovechable en la planta porque «nadie sale a pescar para tirar lo que sirve».
Aseguró que esa es una práctica habitual a bordo y si no se dice públicamente es para no sacar el tema fuera del ambiente pesquero.
Negó las versiones que fueron difundidas por un portal de pesca en la que dieron cuenta de un «amotinamiento» de la tripulación del barco de su propiedad «Nddanddu» como protesta por no aceptar que se deje en bodega solo el calamar y tirar la merluza al mar, con el daño ecológico que eso significa.
Ventiló que las discusiones entre la tripulación y el armador siempre se dan en el marco de la dinámica de trabajo.
Y recordó que Comodoro Rivadavia es el único lugar donde se trabaja la merluza porque el oficio de filetero se perdió, ya que nadie se dedica a desviscerar si tienen el recurso langostino para procesar, que es mucho más rentable y fácil de manipular.

