La inquietud nace de un problema sanitario concreto. Según explicó Bubas, la presencia de jabalí en la zona viene creciendo y en estos días se confirmó un caso de triquinosis en un ejemplar. Hoy la carne se consume igual, pero fuera de todo circuito formal.
El matadero móvil apunta justamente a eso. Es un tráiler con cámara de frío donde el cazador lleva su pieza, pasa el control bromatológico, se faena y se le devuelve en condiciones de comercializarse. La entidad quiere usarlo para una prueba piloto.
La otra pata de la propuesta es una reforma de la ley de caza. El Tiro Federal pidió ampliar la zona habilitada para el ciervo, de modo que cada productor que tenga la especie en su campo pueda disponer de ella y no solo los cotos autorizados. El comerciante estimó que una pieza de ciervo se cotiza entre 5.000 y 6.000 dólares.
La propuesta incluye además geolocalización para los cazadores, con el argumento de que le daría a la Secretaría de Ambiente control y un censo permanente de campos sin costo. Para Bubas, eso serviría para cortar con la caza indiscriminada que existe hoy.
En el caso del guanaco, el modelo que miran es el de Santa Cruz, con arreo, esquila y selección previa a la faena. El reclamo de fondo del sector productivo es conocido: el cálculo de que un guanaco consume lo que siete ovejas y usa las aguadas.

