Williams reconoció que desde un principio empezaron a dudar de los dichos del denunciante y todo quedó corroborado cuando pudieron rastrear el teléfono que el chofer había dicho que le robaron y surgió que tenía llamadas entrantes de un número local justamente en inmediaciones de Camarones.
Eso, sumado a que las cámaras de seguridad mostraron cómo el acoplado era llevado desde cercanías de Puerto Madryn al sur, confirmaron las primeras sospechas.
Con esos fuertes indicios y el aporte del empresario damnificado que era el dueño de la carga, ingresaron a la pesquera «Bahía Camarones» donde encontraron la mercadería con los precintos rotos.
El resto es parte de la historia conocida.
Lo llamativo es que se contactó con la fiscalía un abogado que representará a los 3, es decir al camionero y a los dos empresarios pesqueros, lo cual muestra que son parte del mismo acting pues de acuerdo a lo que denunció el chofer, él es la víctima, que no tiene ningún vínculo con los restantes.
El fiscal reconoció que no hay detenidos y son dos los damnificados directos: El dueño de la empresa de Caleta Olivia donde se cargaron los langostinos y el propietario del acoplado.

