Con viñedos en expansión en distintos puntos de la provincia, la producción local comienza a ganar reconocimiento por la calidad de sus vinos, su identidad única y el crecimiento sostenido de un mercado que apuesta por la innovación y el valor agregado.
La ingeniera agrónoma y enóloga Belén Pugh, responsable de la sala de elaboración de vinos del INTA, explicó que la combinación de clima frío, características del suelo patagónico y manejo productivo especializado permite obtener vinos chubutenses con un perfil distintivo dentro del mapa vitivinícola argentino.
“Cada zona tiene su particularidad, pero en general hablamos de vinos frescos, con buena acidez y perfiles aromáticos muy marcados. Variedades como Pinot Noir, Malbec y Cabernet Franc están dando resultados sorprendentes en nuestra región”, sostuvo.
Pugh recordó que los primeros ensayos vitivinícolas impulsados por el organismo comenzaron en 2003 y que, desde entonces, el crecimiento fue sostenido gracias a la inversión de productores que apostaron por la vitivinicultura en Chubut, impulsando bodegas, plantaciones y nuevas propuestas de enoturismo.
En ese proceso, localidades como Sarmiento, el Valle Inferior del Río Chubut y Los Altares se posicionan como puntos clave dentro del mapa vitivinícola provincial, con proyectos que fortalecen la producción de vinos patagónicos, amplían la oferta de experiencias de degustación y potencian el desarrollo económico y turístico de la provincia.

