El jefe del cuartel, Mariano Izquierdo, destacó el crecimiento sostenido de la institución a lo largo de los años y remarcó que el desarrollo alcanzado es fruto del trabajo de quienes formaron parte de la historia del cuartel. “Venimos construyendo sobre la base de todo lo que hicieron quienes nos antecedieron, tanto en las comisiones directivas como en las jefaturas de los cuerpos activos”, expresó.
Izquierdo señaló que uno de los principales desafíos es acompañar y cuidar al recurso humano. “Formar un bombero cuesta mucho tiempo y experiencia. Por eso es importante que se sienta acompañado por la comunidad, porque el cuartel funciona gracias al aporte de los vecinos”, afirmó.
Asimismo, indicó que la institución mantiene diversos proyectos para continuar mejorando el servicio, entre ellos la construcción de un destacamento en Playa Unión y la refuncionalización de espacios dentro del cuartel central. “Siempre hay proyectos en carpeta que nos permitan seguir creciendo y brindar una mejor respuesta a la comunidad”, sostuvo.
Por su parte, el ex integrante del cuartel José Antonio Iribarren, quien prestó servicio durante casi tres décadas, recordó sus inicios en la institución y valoró la evolución que ha tenido el cuerpo de bomberos.
“Cuando ingresé teníamos equipamiento muy básico: un casco, un mameluco de grafa y botas de goma. Hoy las condiciones son totalmente distintas y ver a tantos jóvenes y mujeres formando parte del cuartel es algo maravilloso”, señaló.
Iribarren destacó además el orgullo que siente al observar el presente de la institución. “Fuimos un eslabón más en esta historia y ver cómo está funcionando hoy el cuartel demuestra que el esfuerzo de tantos años valió la pena”, expresó.
La celebración también permitió poner en valor el compromiso de las nuevas generaciones. Es el caso de Zoe Ojeda, aspirante a bombera voluntaria de 17 años, quien integra la escuela de aspirantes y espera incorporarse al cuerpo activo a fines de este año.
“Empecé en cadetes a los 11 años y ahora estoy haciendo la escuela de aspirantes. Elegí esto desde muy chica por mi papá, que fue bombero. Lo vi desde siempre y me gustó. Sigo aprendiendo cosas y estoy muy agradecida por todo lo que nos enseñan y por el compañerismo que hay”, contó.
La joven destacó además la exigencia de la formación, que demanda alrededor de 400 horas de capacitación entre clases teóricas y prácticas.
“Hay muchas cosas por aprender y es un año muy intenso. Es exigente, pero todos estamos con muchas ganas de seguir adelante”, señaló.
Sobre su sueño de convertirse en bombera, recordó entre risas que desde niña esperaba escuchar la sirena para acompañar a su padre. “Siempre quise estar cerca de los bomberos. Cuando era chica me imaginaba saliendo a una emergencia y hoy tengo muchas ganas de terminar el curso para poder hacerlo de verdad”, expresó.

