El funcionario explicó en diálogo con Radio Chubut que desde la Secretaría de Pesca se analizan registros históricos de capturas de los últimos 35 años para determinar cuánto pescó cada embarcación, tanto fresquera como congeladora. Esos antecedentes serán utilizados como base para avanzar en un posible sistema de cuotas por barco.
Cazorla aclaró que, más allá de la implementación de este mecanismo, el manejo biológico del recurso continuará de la misma manera que hasta ahora.
En ese sentido, indicó que las aperturas y cierres de la pesquería seguirán dependiendo de los informes técnicos y del estado del recurso, incluyendo la presencia de juveniles o de otras especies como la merluza.
Según explicó, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) aporta los datos biológicos que permiten establecer la Captura Máxima Permisible (CMP), un parámetro clave para definir cuánto se puede pescar sin afectar la sustentabilidad.
“El recurso está ordenado”, remarcó el subsecretario, al tiempo que señaló que la cuotificación sería “un paso más hacia el ordenamiento” de la actividad.
El funcionario también se refirió al control de la pesca en el límite de la zona económica exclusiva argentina, conocida como la milla 200. En ese marco, destacó el trabajo que realizan la Prefectura Naval Argentina y la Armada Argentina para evitar la pesca ilegal.
Además, indicó que recientemente se actualizó la normativa para eliminar zonas grises en la interpretación de las actividades de los buques extranjeros.
Según explicó, si una embarcación navega a menos de seis nudos y realiza maniobras compatibles con la actividad pesquera dentro de la zona, será considerada en situación de pesca.
Finalmente, Cazorla precisó que las multas por infracciones se actualizan mediante la denominada “unidad de pesca”, cuyo valor se ajusta en función del precio del litro de gasoil.

