Según indicó el referente local el nuevo esquema limitaría la posibilidad de que laboratorios nacionales desarrollen versiones alternativas, lo que reduciría la competencia y provocaría un incremento en el costo de los medicamentos, especialmente en aquellos de alto precio.
Molina advirtió que esta situación también podría afectar a obras sociales como PAMI, que concentra una gran parte del consumo de medicamentos, y señaló que el cambio implica pasar de una visión sanitaria a una lógica comercial en el sistema.
Finalmente expresó preocupación por el impacto en la población y en las farmacias, ya que podría disminuir la oferta de opciones —como los genéricos— y complicar el acceso a tratamientos, además de generar dificultades en la cobertura y financiamiento del sistema de salud.

