Sin embargo la jueza María Alejandra Hernández absolvió al procesado por el instituto del «in dubio pro reo» que es el beneficio de la duda.
Martinelli se mostró satisfecho con la decisión de la magistrada porque en realidad ni siquiera los testigos que la acusación presentó estaban seguros de no haber firmado lo que efectivamente suscribieron y, lo que es peor, no se dispuso en ningún momento de un peritaje caligráfico.
La determinación sería apelada por la fiscal Ivana Berazategui, según anunció públicamente, aunque para Martinelli eso no ocurrirá.
«Lo dice porque no le queda otra» dijo Martinelli, argumentando que la fiscal no estaba convencida de sostener la acusación pues durante el debate pidió la pena mínima de 6 meses en suspenso.
El dirigente dijo que ni el propio denunciante, Harry Woodley, pudo ser firme a la hora de acusarlo porque reconoció que en el listado de asociados había personas fallecidas que no habían sido sacadas del padrón.

