Luego de tres semanas de debate y la participación de un nutrido grupo de testigos de ambas partes, la causa concluye con un veredicto de inocencia entre otras cosas porque se deduce que las pruebas nunca fueron sólidas y los relatos de los niños «fueron contaminados».
El abogado Facundo Bonavitta, que defendió a la docente acusada, Roxana Ortega, aseguró que la resolución era la esperada por la defensa y destacó que la docente sostuvo su inocencia desde el inicio del proceso.
Respecto de los fundamentos, el abogado explicó que la jueza consideró que los hechos atribuidos a la docente no pudieron haber sucedido en los términos planteados y cuestionó aspectos de las declaraciones tomadas a los niños en Cámara Gesell.
Según Bonavitta, la magistrada realizó observaciones sobre la forma en que se llevaron adelante las entrevistas y consideró que no se habrían respetado los protocolos correspondientes.
Bonavitta sostuvo que los hechos señalados jamás podrían haber ocurrido porque ni siquiera había tiempo material, en recreos de 10 minutos, para que tamañas acciones se realicen y menos que, tras es pequeño lapso de tiempo, se reanuden las clases sin que nadie diga nada y todo transcurra con normalidad.
Recordó que todos los trabajadores de la escuela que fueron citados a declarar aseguraron que no vieron nada de lo que los padres acusaron en un relato inverosímil, como que había torturas con palos de púas y rocas, lo que lleva a deducir que se está frente a un recuerdo implantado o un relato construido.

