Gabilondo aseguró que la opinión entre los profesionales del derecho de esa ciudad es unánime y por la negativa a las modificaciones, entre otras cosas porque el sistema funciona de manera lenta ya que los actores no le imprimen la energía suficiente, de manera que si no hay un cambio de actitud, nada mejorará, por más que se escriban nuevos manuales.
Agregó como ejemplo que la incorporación de tecnología significó en los hechos un cambio profundo.
Pero nada mejorará si no existe mayor vocación en los jueces de primera instancia y en las cámaras de apelaciones, que mantienen meses las causas sin resolver.
El cuestionamiento de Gabilondo y por extensión, de los abogados de Puerto Madryn, es porque el Código del Proceso de la provincia del Chubut establece un esquema que obligará a nombrar un plantel mucho mayor de jueces pues, de no hacerlo así, habrá cuellos de botella en los que será peor el remedio que la enfermedad.
Como si fuera poco, cuestionó que fue la Legislatura la que le pidió al Poder Judicial que elabore un proyecto cuando los poderes públicos no pueden delegar las facultades que le concede la Constitución.

