«El oficial entró al calabozo armado y le dijo al detenido con prisión preventiva que tenía dos opciones: o firmaba o firmaba la transferencia» recordó la fiscal María Bottini que llevó adelante la acusación.
El policía fue condenado pero su defensa recurrió en queja ante la Cámara Penal de Esquel, que ratificó lo actuado dictando una pena de 6 años.
En el medio de la historia aparece una escribana que fue citada al lugar de detención para que realice la transacción, que en la causa compareció como testigo.
El hombre misterioso que recibió la camioneta, identificado como Luciano Miguel, jamás fue hallado ni tampoco la camioneta, de la cual se pierde el rastro en Comodoro Rivadavia.

