El dato surge de una pregunta incluida en las evaluaciones internacionales que realiza la OCDE en 81 países, donde además de medir desempeños académicos se relevan aspectos vinculados al contexto social y educativo de los estudiantes.
La economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, Sol Alzú, explicó en diálogo con Radio Chubut que el crecimiento de la incertidumbre vocacional entre los adolescentes argentinos es significativo y advirtió que el fenómeno refleja dificultades para proyectar el futuro.
“Cada vez son más los chicos que directamente no saben o no responden qué trabajo esperan tener a los 30 años”, señaló.
Según detalló, Argentina ocupa el segundo lugar en América Latina en niveles de incertidumbre laboral y vocacional, solo detrás de Panamá. Además, el indicador aumentó 30 puntos porcentuales respecto de la medición realizada en 2018.
En cuanto a las diferencias de género, el estudio muestra que los varones presentan mayores niveles de incertidumbre que las mujeres. También se observan diferencias en las profesiones elegidas por quienes sí logran proyectarse: las mujeres se inclinan mayormente por carreras vinculadas a la salud y las ciencias sociales, mientras que los varones mencionan con más frecuencia profesiones relacionadas con el deporte, la ingeniería y la tecnología.
Alzú vinculó este escenario con los cambios acelerados en el mundo laboral, el impacto de las nuevas tecnologías y las dificultades educativas que atraviesa el país.
“La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están modificando muchas ocupaciones y eso también genera incertidumbre en los chicos”, explicó.
La especialista remarcó además que existe una fuerte desconexión entre las expectativas de los adolescentes y las trayectorias reales que luego logran sostener en el sistema educativo.
En ese sentido, señaló que muchos jóvenes expresan deseos de continuar estudios superiores, pero posteriormente encuentran dificultades para terminar la secundaria o sostener carreras terciarias y universitarias.

