“Fue una meticulosa investigación que llevó mucho tiempo hasta encontrar las pruebas suficientes”, explicó en diálogo con Radio Chubut la procuradora de esa fiscalía, Andrea Serer.
La pesquisa incluyó el allanamiento de una propiedad perteneciente al policía investigado y su pareja, donde se secuestraron cuartos de guanaco aún con cuero, armas de diverso calibre y hasta una pistola reglamentaria de la fuerza pública.
También se incautó ropa ensangrentada, que sería producto de la última faena de esta especie, protegida por la legislación vigente.
Serer indicó además que está señalado el encargado de la estancia “La Ernestina” como parte de la presunta organización delictiva, que comercializaba la carne en el ámbito local, incluso bajo la modalidad de “carne picada”, una práctica que advirtió podría representar un riesgo para la salud pública.

