Perversi sostuvo que las dificultades de las cuentas públicas lo obligaron a tal circunstancia que fue compensada por menos horas de trabajo y como única alternativa para que sigan trabajando, pues de lo contrario tenía que prescindir de esos servicios.
La representación de ATE denunció la situación y puso el ejemplo de un trabajador al que le bajaron de 1.100.000 a 800.000 pesos entre un contrato y otro, en tanto el último fue de $500.000, es decir que tuvo un recorte salarial de más de la mitad del original.
El intendente no negó esta mecánica de ajustar con los trabajadores contratados pero se justificó en que era eso o nada, porque las cuentas no cierran.
De cualquier manera cuestionó con severidad a la dirigencia gremial que actuó con violencia al reclamar ante la comuna, a sabiendas que él no estaba y se encontraba solamente la secretaria de gobierno y otras empleadas mujeres quienes fueron víctimas de una agresión desmedida «y cobarde», agregó.
«Fue premeditado, porque sabían que yo no estaba» dijo Perversi, quien había viajado a Rawson para realizar gestiones institucionales.
Avaló la denuncia que hizo la secretaria de gobierno, Carla Flores y aseguró que la municipalidad actuará como querellante.
También pidió que sea sancionada una empleada del Concejo Deliberante que tiene una actitud permanentemente hostil.

