Sironi explicó que, si bien se han documentado 112 encuentros en 30 años, solo en el 11% de los casos se registraron ataques.
Mencionó que el estudio revela que la presencia de orcas influye en el comportamiento de las ballenas, pero que los ataques no son tan frecuentes como se podría pensar, ya que las orcas no siempre están cazando.

