Otro de los factores que agravan el panorama es el avance de los depredadores. El puma y el jabalí desplazaron al zorro colorado y al gris, afectando el equilibrio del ecosistema y complicando aún más la producción. Con menos población rural, menos personal y sin políticas sostenidas, la actividad se debilita. Desde el sector valoran cualquier iniciativa para reactivar los campos, como el agroturismo o la provisión de servicios mineros, pero advierten que sin apoyo estatal será difícil sostenerlas.
A este contexto se suma una nueva amenaza sanitaria: una cepa de sarna que no responde a los tratamientos veterinarios tradicionales y que se ha detectado en la meseta. Chubut estaba considerado libre de esta enfermedad, pero la falta de infraestructura adecuada, como los baños de inmersión necesarios para su tratamiento, dificulta su control.
Por último, Trucco se refirió a la polémica por la barrera sanitaria. Aunque el ingreso de carne con hueso desde el norte del país fue demorado, ya comenzó a generar consecuencias. Chile cerró la importación de carne y material genético, y la Unión Europea avisó que revisará sus protocolos. El mayor riesgo es sanitario, advierten los productores, y señalan que el impacto en los precios será menor a lo esperado. “Lo importante es que no ingrese la aftosa”, concluyó el referente rural.

