El ingeniero explicó que cuando concurrieron a realizar trámites ante nación para que se reactiven obras que quedaron paralizadas, llevaban en carpeta 140 obras de gestión nacional que estaban en marcha y se pararon, pero en rigor había unas 750 más que no eran ejecutadas a través del gobierno provincial sino que fueron tramitadas directamente por municipios, organizaciones sociales, cooperativas de trabajo, entidades intermedias y hasta empresarios con «contactos».
Aprovechó para explicar que en materia de viviendas el gobierno nacional tiene un pasivo de 6 billones de pesos para pagar en concepto de certificados de obra, de allí que, hasta no saber quiénes y cómo son los ejecutantes, cortaron totalmente el flujo de fondos.
Buscan ahora activar aquellas obras que tienen un buen nivel de ejecución mediante un fideicomiso, es decir un fondo donde ingresen recursos por distintas vías, entre ellas el aporte de los propios beneficiarios, para que del «pozo» financiero se puedan terminar las viviendas.
También se reactivarán algunas obras hídricas que estaban en marcha, como el presedimentador de Trelew y la planta potabilizadora de Rawson, pero otras que estaban presupuestadas y no arrancaron o tienen un bajo nivel de ejecución seguirán paradas, como el caso del sistema primario cloacal y emisario submarino de descarga zona norte para Comodoro Rivadavia.

