Micaela fue asesinada en abril de 2016 en inmediaciones de Bahía Blanca y su tragedia impulsó la ley de grooming para evitar que se siga expandiendo el acoso en las redes sociales que apuntan a niñas y niños que, por su edad, son vulnerables a la manipulación.
El asesino, Jonathan Luna que por entonces tenía 26 años y antecedentes, fue condenado a prisión perpetua y cumplía sentencia en el penal bonaerense de Sierra Chica.
«Luna la hizo caminar a Mica durante 13 km donde intentó abusarla y como no se dejó, la golpeó, ató y ahorcó» describió la angustiada madre.
Pero la historia tomó un camino insólito hace pocos días en tanto Luna dijo auto percibirse mujer y logró convencer al comité de derechos humanos y logró ser alojado en el pabellón trans.
Mónica Cid recordó con insistencia que no puede sentirse mujer alguien que es femicida y que a lo largo del juicio quedó más que probado que odia a las mujeres.
El desesperado pedido público de la madre se orienta a evitar el próximo paso de Luna que es el lograr que cambien la carátula de femicidio y que el caso pase a ser un simple homicidio en el que no encuadra la pena de cadena perpetua con lo cual apunta a acortar la condena.

