Así lo reconoció, en diálogo con Radio Chubut, el subcomisario Franco Lewis, jefe de la alcaidía policial de Trelew, donde ayer se provocó una ruidosa revuelta que tuvo amplia difusión en las redes sociales merced a que los detenidos tomaron imágenes que subieron a las plataformas.
Lewis explicó que la revuelta comenzó por presumir que a uno de los internos, que había sido apartado por sus compañeros del pabellón 3, había sido premiado por ser «buchón» de las autoridades de la alcaidía.
La sospecha se consolidó cuando vieron que el preso mal querido por sus ex compañeros de pabellón era llevado primero que nadie al recinto íntimo mientras al resto le hacían requisas y les secuestraban los teléfonos celulares, lo que pareció confirmar que había actuado ante los policías, como delator de sus pares.
El subcomisario Franco Lewis así lo confirmó, aunque aseguró que la información de los teléfonos la tuvieron por otro lado.
De paso recordó que por disposición judicial, en cada pabellón pueden haber hasta 2 celulares y en el caso de la requisa encontraron 7, además de una navaja.
Lewis aseguró que procura permanentemente mejorar las condiciones humanitarias dentro del penal, lo cual no es fácil.
Brindó algunos detalles sobre la vida cotidiana en el centro de reclusión, como los horarios de comienzo de la actividad, tipo de alimentación que reciben y el régimen educativo.

