Canto, hizo referencia al último robo en el que le extrajeron lanares que luego fueron detectados sobre la camioneta de un conocido vecino de Rawson que los llevaba faenados.
A pesar de la detención, el imputado por abigeato quedó en libertad tras pagar lo robado a razón de 50.000 pesos por cada animal.
El productor se mostró resignado ante este nuevo caso al que ubicó como «más de lo mismo».
Recordó que ese lugar, por ser una playa demandada para la pesca deportiva, recibió históricamente muchas visitas hasta que se vieron forzados a hacer algo, ya que en un momento llegaron a estacionar hasta 200 vehículos sobre la costa.
A esto se sumaron experiencias traumáticas como gente que, alcoholizada y prepotente, concurría a cualquier hora al casco de la estancia buscando leña, yerba o exigiendo combustible.
No faltaron los que, enojados porque no recibieron lo que pedían, terminaron rompiendo bebederos, dañando tanques australianos o apedreando la vivienda.
Daniel Canto dejó en claro que la relación con los pescadores deportivos que son habitués a la playa es cordial y de cooperación, por lo que no puso a todos en la misma bolsa, pero no dejó de advertir las situaciones insólitas que debieron vivir.

