
El incendio no dejó nada. “Fue como un soplete gigante. No quedó ni una hebra de pasto”, recordó Benjamín Christ, quien perdió su casa, su producción y hasta recuerdos familiares en el avance del fuego.
Vivía allí desde hacía más de 40 años. Esa tarde de enero, solo pudo escapar con lo puesto.
Tras semanas de incertidumbre y desarraigo, este martes volverá a su tierra: una vivienda reconstruida en El Hoyo fue construida en su chacra y marcará el inicio de otra etapa.
“Quedamos en cero. Hay que hacer todo de nuevo”, dijo, sin rodeos.
A sus 70 años, no piensa detenerse. Junto a su esposa ya proyecta la reconstrucción tras el incendio: alambrados, cultivos, trabajo. Todo desde el principio.
“Nos levantamos a las cinco y arrancamos. El campo es así”, resumió.

