
Lo que llamó la atención es que Matías Taccetta es del mismo espacio político de su antecesor, Sergio Ongarato, y compartieron la misma boleta electoral.
Tras describirse como «fastidiado» Ongarato admitió que jamás hubiera esperado un vuelto de alguien a quien apoyó y que ahora, como diputado que podría colaborar, «no me dan ganas de trabajar para él».
Consideró como lógica la crítica de un intendente que recibe la gestión de alguien de otro partido pero nunca del mismo, por lo que describió a los dichos de Taccetta como «impericia política».
Insistió en varias oportunidades con estar «sorprendido» por los dichos de Taccetta, quien además de ser su reemplazante, también fue secretario de hacienda de él durante parte de su gestión.
Ongarato admitió que entregó una gestión con dificultades por el marco general que se vive y la inflación, pero dentro de todo dejó un municipio en marcha, igual que el que recibió.
Le hubiera gustado que antes de decir lo que dijo, el actual intendente lo hubiera consultado, sobre todo por el concepto de «deudas indocumentadas», no vaya a ser cosa que lo quiera culpar a él con pagos que alguien reclama injustificadamente.

