Las pequeñas y medianas industrias atraviesan un escenario complejo marcado por la caída de la actividad, una demanda debilitada y una creciente preocupación por la competencia de productos importados. Así lo señaló el director ejecutivo del Observatorio PyME, Pablo Dragún, al analizar los resultados del último relevamiento realizado entre empresas manufactureras de todo el país.
Según explicó, los indicadores del primer trimestre muestran una baja en la producción y un deterioro en las expectativas respecto de fines del año pasado. Entre los principales problemas señalados por las empresas aparece la caída de la demanda interna, mencionada por más del 80% de las firmas consultadas, junto con el aumento de costos y las dificultades para acceder al financiamiento.
Otro dato que encendió una señal de alerta fue el crecimiento de la preocupación por la competencia de productos importados. De acuerdo con el informe, la proporción de pymes que identifica a las importaciones como una amenaza pasó de alrededor del 24% al 45%.
Dragún indicó que China aparece como el principal origen de esa competencia y advirtió que muchas empresas enfrentan un mercado más reducido mientras compiten con productos que llegan desde el exterior en condiciones diferentes de costos y carga impositiva.
No obstante, el economista reconoció que la desaceleración de la inflación y una mayor estabilidad macroeconómica son aspectos valorados por el sector empresario. “No hay ningún esquema de desarrollo sostenible con inflaciones muy elevadas”, sostuvo.

