Sostuvo que la iniciativa surgió a partir de la necesidad de encontrar alternativas productivas frente a la crisis del sector ovino. Factores como la depredación, la sequía y la caída de la rentabilidad llevaron a algunos productores a replantear sus sistemas, impulsando la cría de burros como una opción viable para sostener la actividad rural.
Desde el municipio aclararon que el matadero local solo presta el servicio de faena y no participa en la comercialización. No obstante, confirmaron que la experiencia permitió verificar que la infraestructura es apta, con algunas adaptaciones menores, lo que deja abierta la posibilidad de avanzar hacia un esquema más formal si hay decisión del sector.
Más allá de la polémica, la experiencia también se vincula con una estrategia más amplia de desarrollo local.
El municipio trabaja en la ampliación del matadero y en la búsqueda de inversiones para potenciar la industrialización de subproductos, con impacto directo en el empleo y en la diversificación productiva del valle.

