Moreira explicó que, aunque la carne importada podría ofrecer precios más bajos, existen diferencias significativas en cuanto a calidad y sabor.
La carne brasileña, proveniente principalmente de razas cebuinas, podría no ser del gusto de los consumidores patagónicos, acostumbrados a carne con grasa blanca.
Además, señaló que los impuestos y costos operativos locales dificultan la reducción de precios al consumidor, a pesar de la baja en el precio de compra de la carne.

