La profesional marcó que la manera de adaptación depende mucho de las rutinas y las actividades laborales de los adultos.
En ese sentido reflejó que se le debe asegurar a los niños una “previsibilidad”, sin que haya modificaciones abruptas, sino paulatinas.
Vallejos indicó que para el adolescente la adaptación es más rápida al tener la práctica mucho más incorporada.
En cambio, para los niños es más lento el proceso y puede llevar hasta un mes adecuarse a las rutinas que se proponen desde la Primaria.
La especista consideró que el mayor desafío que hoy afronta la educación es poder trabajar con la diversidad y generar esos espacios adecuados de inclusión.

