La auditoría en cuestión, que fue promocionada por la actual conducción como un acto de transparencia ante la herencia que recibieron de la gestión anterior, fue realizada por la contadora Elizabeth Gussalli, quien según el representante municipal facturó entre 3 y 10 millones de pesos.
Esa misma auditoría fue respondida por la Jefa de Administración, Paola Cittadini, quien defendió su trabajo atacando el informe de su colega contadora a la que chicaneó en el escrito de descargo porque hasta usó mal el nombre de la cooperativa pero, lo más grave, es que demostró desconocimiento básico del manejo interno, según la respuesta interna a la que este medio tuvo acceso.
Para Luis Ramírez la auditoría fue «editada» con intencionalidad política por lo que pedirá una reunión al Consejo de Administración de la que participe la jefa de administración y también la auditora, para que en el careo quede claro quién tiene razón, aunque los «servicios prestados» ya se pagaron, y caro.

