
Aranda admitió que cuando se bloqueó la posibilidad de la actividad minera la expectativa en la comunidad, que por entonces era de crecimiento cambió y muchos se mudaron, vendieron su propiedad o cerraron la que habían comprado pensando en un futuro de inversiones.
El jefe comunal de Gastre reconoció que en la actualidad la única esperanza laboral es en el marco de la administración pública que, como se sabe, está acotada a determinadas actividades que de ninguna manera cumplen las expectativas.
Se mostró esperanzado que, con la aplicación de la ley Bases y el Régimen de Inversiones conocido como RIGI se pueda retomar el proyecto minero, porque es la única esperanza de desarrollo que tienen por esa comarca de la meseta chubutense.

