Lo más evidente fue que el pago del alquiler de un salón del Sindicato de Trabajadores Viales del Chubut en Esquel iba a la cuenta personal de los dirigentes, con la excusa de que la otra estaba bloqueada, lo cual no es cierto porque él hizo un pago a la cuenta oficial y entró sin problemas.
También descubrió inconsistencias en las compras por montos superiores a los 20 millones de pesos que se efectuaron en un solo comercio, con facturas que no especificaban la mercadería. Cuando pidieron detalles, se encontraron con boletas llenadas con lápiz que admitían la compra de vinos y mantecoles.

