La investigación comenzó a partir de la denuncia de un productor que detectó el faltante de más de 300 ovejas, carneros y corderos. Seguridad Rural y la Unidad Regional Esquel realizaron tareas de campo para reconstruir el recorrido de los animales.
Durante los allanamientos, concretados en distintos establecimientos de la zona de Tecka, se encontraron numerosos cueros y animales que pertenecerían al damnificado. También se secuestraron armas de fuego y documentación con anotaciones que podría resultar clave para la causa.
El procurador Ismael Cerda explicó que se investiga si existe una red de compradores y vendedores detrás de estos hechos. La hipótesis surge por la magnitud de los robos y por la posibilidad de que los animales sean trasladados para su posterior comercialización.
Por ahora no hay detenidos. Cerda indicó que primero deben determinarse las responsabilidades individuales y reunir mayores pruebas. En cuanto a la calificación legal, señaló que el abigeato simple puede tener una pena de hasta tres años, mientras que el agravado puede alcanzar los diez años de prisión.

