El suboficial mayor del Cuartel de Bomberos Voluntarios capitalino, Gustavo Muñoz, precisó que el siniestro se originó por la transferencia de calor a través de una pared medianera que divide dos propiedades pertenecientes a hermanos. El calor generado por una parrilla encendida en uno de los inmuebles se propagó por conducción hacia el ambiente contiguo, acondicionado como estudio musical.
La alta temperatura acumulada alcanzó el revestimiento acústico del recinto, compuesto por telas, frazadas y colchones, lo que desencadenó el rápido avance de las llamas en una de las esquinas de la habitación. Si bien las dotaciones lograron controlar la situación y evitar que el fuego se extendiera a otras dependencias de la casa, los daños materiales alcanzaron entre un 60 y 70 por ciento del espacio afectado, registrándose pérdidas de consideración en equipos musicales e instrumentos.
En la emergencia trabajaron dos dotaciones del cuerpo activo capitalino: una unidad de ataque rápido con tres efectivos y el móvil número cuatro con seis bomberos.
Tras las maniobras de extinción, ventilación y enfriamiento de la estructura, el personal calificado dejó el área fuera de peligro, sin que se reportaran personas heridas ni damnificados por inhalación de humo.
La situación generó alarma entre los vecinos del sector, que en una primera instancia intentaron colaborar en la extinción de las llamas con el uso de mangueras domésticas.

