La jueza de garantías Patricia Azaro imputó al empresario del servicio de avistajes de ballenas Héctor Alberto Resnik por el delito de «falsa denuncia» contra el ex empleado de la compañía, Juan Pablo Martorell.
La información fue difundida por la oficina de prensa de la fiscalía de Puerto Madryn, donde se consignó que «Resnik denunció en la comisaría de Puerto Pirámides el hurto de los elementos de los galpones de su empresa ballenera y sindicó a Juan Pablo Martorell pero en realidad la denuncia estuvo dirigida a poner fin a la relación laboral».
La jueza de garantías de Puerto Madryn, a la que los fiscales Alex Williams y Juan Pablo Santos llevaron el caso, dictó un plazo de seis meses para realizar la investigación y determinar si se eleva a juicio oral y público a Resnik, que no declaró durante la audiencia preliminar.
Resnik es propietario de la empresa Southern Spirit, una de las seis que realizan en Puerto Pirámides el servicio de avistajes de ballenas.
Juan Pablo Mantorell, de 43 años, explicó en diálogo con radio Chubut hoy la dramática situación que vivió, casi en simultáneo con que lo estaban llevando al quirófano como parte de las acciones médicas para enfrentar un cáncer.
En el transcurso de la investigación los fiscales no solo pudieron acreditar que los elementos de la empresa Southern Spirit estaba en la vivienda del empleado de común acuerdo, sino que fue revelador el intercambio de mensajes de WhatsApp entre los investigadores y el jefe policial del lugar donde este último le informa que se conocen con Resnik desde siempre.
«De ahí la rapidez con la que se dictó el procedimiento y la falsa acusación que los diarios locales titularon como ‘le robó a su empleado» recuerda el guía ballenero.
El guía no tiene dudas que su ex empleador le «hizo una cama» para sacárselo de encima y echarlo sin indemnización.
Mantorell aclaró que él no tiene nada que ver con el juicio por falsa denuncia que hizo su ex empleador, ya que eso fue llevado adelante por los fiscales y ni siquiera es querellante.
Pero sí comenzó un juicio laboral que le inició por falta de aportes incluso de la obra social de Patrones que, a pesar de todo, se hizo cargo de mi tratamiento.

