Kresteff describió los trámites que realizó ante la aparición de cinco ovinos con «picaduras» sobre un lote de 450.
Pese a los ingentes esfuerzos que hizo, realizando los baños sanitarios contra la sarna ovina en los tiempos recomendados para la especie más las vacunaciones, no solo se le impidió tener el certificado de establecimiento libre de sarna sino que además le aplicaron una millonaria sanción económica.
Advirtió que semejante suma, además de ser injusta, lo pone al borde del knockout económico.
Y le advirtió al resto de los productores de la zona, en su mayoría pequeños y medianos productores ovinos, que se preparen para recibir una embestida del mismo tipo.
Cuestionó el discurso oficial que por un lado habla de poblar campos y por el otro estrangula al sector productivo.
Puso en dudas las políticas sanitarias para combatir la sarna ovina, porque cuando estaban poblados los campos no había casos y ahora el parásito se expande sin control, al igual que el piojo de oveja, que jamás pudo ser erradicado de la península.

