Negó terminantemente que haya basureado a sus dependientes y menos que haya tenido comentarios racistas del tipo «no pienses como un negro cabeza». Al respecto reconoció que «cuando lo leí el fin de semana me dio vergüenza ajena», dijo en referencia al medio que publicó la denuncia en su contra como parte de un mismo hilo conductor.
Recordó que el escrache anterior había sido porque una causa de abuso sexual contra una niña se cayó por supuesta negligencia de ella, cuando había sido otro fiscal que echó por tierra 3 años de investigación y acompañamiento a la víctima. Dijo que ese caso jamás se investigó igual que la denuncia que hizo contra su colega, Fernando Rivarola.
Con todo, anunció que no renunciará al cargo de fiscal y que espera ser convocada por el Consejo de la Magistratura, esperando que allí, por fin, pueda ejercer su derecho de defensa que hasta ahora no tuvo.

