Puso como ejemplo el caso de los alumnos que ingresan al primer año de la secundaria, que tienen entre 11 y 12 años, y los padres creen que, por estar en esa etapa, ya son grandes y responsables para tomar decisiones, lo cual claramente no es así, aunque no es bueno generalizar, aclaró.
Pautas básicas como evitar que estén todo el día mirando el teléfono móvil o pasar la noche en vela e ir a la escuela sin dormir son situaciones que se notan en el aula al día siguiente, redundando en chicos que no están concentrados.
La experiencia educativa entre los más pequeños marca el aporte del sistema.
Como ejemplo, recordó que es muy llamativo que en la sala de 4 años de jardín hay chicos que tienen muchos problemas de comunicación y eso cambia cuando se escolarizan desde los 3 años.
En este marco, consideró muy importante que desde el año próximo se arranque con la sala de 2 años, porque hay disponibilidad suficiente de aulas y personal, para lo cual quedarán abiertas las inscripciones en febrero próximo.

