El número abarca tanto a los operarios que se desempeñan en el sector en el sur de Chubut como en el norte de Santa Cruz, donde las luces de la actividad se van apagando producto del cambio de reglas con la aparición del petróleo no convencional a partir de «Vaca Muerta».
Mansilla advirtió que la situación no se siente mucho aún porque las indemnizaciones que se pagaron por los retiros voluntarios van de los 40 a los 300 millones, según el rango del empleado y su antigüedad.
Pero una vez que esos recursos se terminan, la crisis se materializará con toda su contundencia.
Cuestionó que la actividad de PECOM, la operadora que tomó los yacimientos que dejó YPF, no rindieron hasta ahora los frutos esperados.

